Los tipos de objetivos se detallan a continuación.

Objetivo General.

Debe reflejar la esencia del planteamiento del problema y la idea expresada en el titulo del proyecto. Dado su propio carácter, suele ser vago, de difícil ejecución y evaluación. Tiene que ser aclarado por objetivos más concretos, estos son los específicos. Su enunciación empieza siempre con un verbo infinitivo que muestra la acción a realizarse, como en todos los objetivos.

Objetivos específicos.

Intentan explicar la forma en que se llevaran a cabo acciones concretas para la consecución final del objetivo general, cada objetivos específico debe estar diseñado para lograr un aspecto del general. Pueden manejarse con menos dificultad y son más fácilmente evaluables. Deben presentar una congruencia entre la lógica deductiva y el comportamiento de la realidad.

Objetivos de resultado.

Buscan modificar algún aspecto de la realidad a través del impacto del proyecto.

Objetivos de sistema.

Se refieren a intereses específicos de una organización, la cual tiene a su cargo la formulación y puesta en práctica del proyecto.

Objetivos explícitos.

Cuando manifiestan expresamente los propósitos buscados

Los objetivos latentes.

Se persiguen unos propósitos así no hayan sido enunciados, permitiendo que se lleve adelante el proyecto sin haber formalizado sus objetivos. Algunas veces los objetivos latentes son anexos a los explícitos y que a pesar de no estar escritos siguen siendo importantes.

Objetivos originales.

Constituyen el propósito central del proyecto.

Objetivos derivados.

Nacen como consecuencia de haberse adoptado los objetivos originales.

Objetivos múltiples.

Aparecen cuando un proyecto tiene más de un objetivo con naturaleza diferente, pero con al menos algún grado de complementariedad. En este caso, el logro de un objetivo incrementa la posibilidad de alcanzar los otros. Igualmente se pueden presentar objetivos competitivos entre sí. Este tipo de objetivos puede dificultar la selección de las actividades del proyecto y su posterior evaluación.

Objetivos complementarios.

Alcanzar un objetivo implica la consecución de los otros.

Objetivos competitivos.

Lograr uno de los objetivos implica sacrificar o dificultar los otros. Esto obliga a definir prioridades teniendo en cuenta, por ejemplo, la asignación de recursos para el proyecto.

Objetivos indiferentes.

La consecución de un objetivo no altera la probabilidad de tener éxito con los demás.

Objetivos inmediatos.

Son los que se pretenden lograr a corto plazo. Dependen de la naturaleza, característica, escala y fines perseguidos por el proyecto. La evaluación exige medir el grado en que se están alcanzando los objetivos del proyecto por esto hay que definir si son inmediatos o intermedios (mediano y largo plazo), de esta forma se puede conocer la dirección y el grado de avance alcanzado.

 

Bibliografía para los tipos de objetivos

Cohen, Ernesto. Evaluación de proyectos sociales.

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