El arco romano empezó como un sistema de dovelas o piedras labradas en forma de cuñas, que después, al comprobar la consistencia de la masa al fraguar, lo utilizaron como vertido sustituyendo los adovelamientos. Encofrar y verter sobre encofrados de madera resultó más simple y económico con una terminación mas precisa. De este sistema surgieron los siguientes tipos de bóveda:

  • La bóveda de cañón corrido: es una sucesión de arcos de medio punto, uno a continuación del otro, apoyados en toda su longitud en muros de gran espesor, esto permite lograr un espacio de mayores dimensiones.
  • La bóveda de aristas: es una mejora de la anterior, se obtiene por la intersección de dos bóvedas de cañón corrido. Su condición es que tenga planta cuadrada.
  • Bóveda de crucería: se presenta en el periodo gótico, las cargas son transmitidas a nervios constituidos por cuatro arcos perimetrales y dos arcos diagonales que descargan en cuatro grandes pilares, para alivianar el peso de la cubierta.

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